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Todo tiene su lado malo, inlcuso los viajes. Nadie habla del lado negativo de viajar, pero en estos días de cuarentena y viajes cancelados, queremos consolarnos un poco.

1.Viajar cansa

Pasar el día entero caminando, subiendo y bajando de transportes, volar, mantenerse concentrado para no perderse o llegar tarde a algún plan. Al final del día estamos agotados. Contentos, pero agotados. Los pies duelen.

2. Organizar el viaje consume tiempo

Planificar el viaje, aunque a muchos nos entusiasme, toma su tiempo. No todos podemos pagar viajes ya organizados o simplemente preferimos hacerlo nosotros. Afortunadamente nos vamos haciendo expertos y las horas invertidas se reducen.

3. No todos los días queremos hacer algo

Planeamos el viaje imaginando días llenos de actividades, pensamos que aprovecharemos cada minutos, pero lo cierto es que hay días que no queremos ni salir de la cama del hotel.

4. Imprevistos

No siempre las cosas salen como las planeamos . A veces la lluvia puede afectar nuestro viaje, a veces hay mucho frío y hasta olas de calor. Pero no solo el tiempo nos afecta los planes, también hay cancelaciones, retrasos, eventos inesperados e incluso una deliciosa comida puede traicionarnos y arruinarnos un día completo.

5. A veces hay decepción

Cualquier viajero con experiencia lo sabrá. A veces vemos imágenes increíbles de un sitio, confiamos en la reputación de un hotel, en las opiniones de un monumento… pero cada cabeza es un mundo, y lo que a muchos les parece increíble a ti puede parecerte decepcionante. Si aun no te ha pasado, ojalá nunca te pase.

6. Aeropuertos

Esta debe ser una en la que todos estamos de acuerdo. Las esperas, filas, retrasos, migración, sacar todo de la maleta y volver a guardarlo, que te sientas que van a encontrar explosivos en tu equipaje así lo más peligroso que llevas sea una crema hidratante.. los aeropuertos son una lata.

7. Jetlag

Cuando viajas a lugares lejanos de casa el jetlag es un gran obstáculo que debemos combatir. Nuestro cuerpo demora un poco en ajustarse, en dormir cuando debe dormir, descansar lo suficiente, no sentirse adormilado mientras visitas un museo. Y cuando al fin sientes que te ajustas, toca volver a casa y pasar por lo mismo de nuevo.

8. Multitudes

Si vives en un lugar tranquilo, las multitudes pueden ser agobiantes. Imaginas ver finalmente la Mona Lisa, porque te hace mucha ilusión, pero en tu sueño no aparecían las ciento de personas que querían hacer lo mismo que tu, el mismo día, a la misma hora.

9. Maletas

Hacer la maleta /deshacer la maleta. A algunos les hace ilusión la primera, pero a nadie, nadie, le hace ilusión deshacerles.

10. Volver a casa

Nos acostumbramos rápido a estar de vacaciones, a pasar el día completo solo disfrutando, a que nos hagan la cama, comer fuera.. luego toca volver a casa. El síndrome post-vacacional es real, y ataca a algunas personas cuando les toca volver a la rutina y sus obligaciones. Esta por lo menos sabemos bien cómo se combate 😉

Y listo. La lista de las cosas buenas no caben en un post así que ¡Deseo que pronto ya estemos viajando de nuevo!



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