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Comida típica de Italia (Más allá de pasta y pizza)

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By Diego Lo Mónaco

Una tierra rica en arte, música, arquitectura, historia y ciertamente también en gastronomía: la comida típica de Italia es conocida en todo el mundo. La pasta y la pizza son las reinas indiscutibles en este sentido, pero hay muchos más platos de la comida típica italiana que también merecen protagonismo.

Descubramos juntos en esta guía las principales comidas italianas, un viaje gastronómico por esta península con forma de bota, de norte a sur, al son de un tenedor para abrir el apetito.

Risotto

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El risotto es una de las comidas más típicas de Italia, específicamente de la zona norte del país, muy popular y extremadamente versátil. Cremoso y rico en queso, se prepara con variedades de arroz típicas de la región, como Arborio, Carnaroli y Vialone, y se cuece lentamente en caldo caliente.

Entre las variedades de risotto más populares está el “risotto alla milanese”, originario de la región de la Lombardía, que se prepara con vino blanco, queso parmigiano reggiano, mantequilla, cebolla y azafrán, por eso su color amarillo. ¿Dónde probarlo? En el restaurante Risoelatte, en Milán. (Via Manfredo Camperio, 6, 20123 Milán).

Vitello tonnato

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No todo el mundo sabe que el vitello tonnato (que significa ternera con salsa de atún), o vitel tonné en dialecto piamontés, es el orgullo y la alegría de la cocina de esta región. Si te parece que la combinación de carne y pescado es una locura, créenos, no pensarás lo mismo cuando lo pruebes.

Tradicionalmente servido frío como antipasto, especialmente durante el verano, este plato consiste en lomo de carne de ternera hervido con verduras y hierbas aromáticas, cortado en rodajas finas y servido en una salsa cremosa de atún en conserva con toques de alcaparras.

Si quieres probar el mejor de tu vida, no dejes de ir a Le Vitel Etonné, en Turín.

Ensalada Caprese

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Tan popular como fácil de preparar, la ensalada Caprese es una clásica ensalada italiana hecha con rodajas de tomates maduros y mozzarella cremosa junto a hojas de albahaca, alternadas entre sí. Al final, todo se rocía con aceite de oliva y vinagre balsámico, y se espolvorea con sal y pimienta negra.

Proveniente de la isla de Capri, esta comida típica de Italia es simple, fresca, ligera y con una combinación de sabores maravillosa. Junto a un burbujeante cóctel Aperol Spritz, es la experiencia más perfecta jamás vista, especialmente si vas a Villa verde, en Capri.

Focaccia

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Una humilde mezcla de harina, agua, levadura y sal, con el toque final de aceite de oliva: estos son los ingredientes que han decretado el éxito de la focaccia, un alimento que se originó en Liguria, pero que ha conquistado Italia y el mundo con sus infinitas variaciones.

Es una preparación milenaria que debe seguir sus trucos: la calidad de la harina y el aceite, la destreza manual de quienes preparan y manipulan la masa, y un horno muy caliente. Puedes comerla junto a sopas o incluso sola, ¡te salvará de cualquier apuro en tus días por Italia!

Lasaña

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Otro clásico italiano. Este plato compuesto de capas de pasta, carne, queso y salsa bechamel es lo más cercano a la perfección culinaria. También hay una versión vegetariana en la que se sustituye la carne por verduras, de tal manera que todos tengan la oportunidad de probar esta increíble receta italiana.

Se cree que la lasaña es originaria de Nápoles, aunque la palabra lasaña, en realidad, proviene de la palabra “laganon” del idioma griego. Lo cierto es que una vez que la pruebes, con su capa superior crujiente gracias al queso parmigiano reggiano gratinado, no habrá vuelta atrás.

En Borghiciana Pastificio Artigianale está la mejor lasaña de Roma, pruébala y luego nos cuentas.

Polenta

Polenta con carne. © Reinhard Thrainer/Pixabay.com

Sus orígenes se remontan a la época de la antigua Roma, y ​​es un plato sencillo elaborado con harina de maíz de todas las regiones del norte de Italia. Básicamente, es una especie de papilla que combina bien con todo tipo de carnes, ensaladas y sopas, de sabor simple, pero profundo.

Muchos pueden suponer que esta comida típica de Italia es «básica» o «aburrida», y que no tiene protagonismo si no está acompañada de otra preparación, pero un plato bien preparado, como los buñuelos de polenta o un guiso con polenta, es muy satisfactorio para el alma.

Sopa minestrone

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Espesa, sustanciosa y reconfortante, la sopa minestrone es una deliciosa combinación de verduras, frijoles y pasta (incluso arroz), típica de la gastronomía italiana. Es el plato con el que quieres entrar en calor en un día frío, y tan versátil que se puede preparar con cualquier variedad de verduras.

Minestrone proviene de la palabra minestra, que significa sopa en italiano, y se remonta a antes del Imperio Romano. De hecho, hay registros del minestrone que datan del siglo II a. C., y desde entonces ha sido una comida noble y nutritiva que vive en el corazón de todos los italianos.

Bistecca alla fiorentina

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Este es uno de esos famosos platos de la cocina italiana que representa un punto débil para muchos. Consiste en un filete de ternera, con su característico hueso en forma de T, que se asa a la parrilla hasta que la capa exterior quede bien cocida y el interior a término medio o medio punto.

Como la mayoría de la comida típica de Italia, no hay un adobo elegante. El sabor proviene del corte de carne, que debe provenir de las razas de buey Chianina o Maremmana, y una sal de muy buena calidad. La sal realza su sabor natural, y debe espolvorearse únicamente al final de la cocción.

Más vale que tu itinerario de viaje por Italia incluya una parada en Florencia, para que puedas ir a probar este plato en la Trattoria dall’Oste Chianineria. Si no sabes qué es una trattoria, mira nuestro artículo donde explicamos la diferencia entre ristorante, trattoria y osteria.

Arancini

© Peter Benedetti/pixels.com

Un plato siciliano imprescindible que es perfecto para disfrutar cuando sales a caminar: los arancini. Son porciones de arroz, con forma redonda o cónica, que se empanizan y luego se fríen. Sabrosas y apetitosas, cada bocado es un auténtico placer que tu paladar agradecerá.

Este tipo de aperitivo italiano surgió con el fin de darle otro uso al risotto que sobraba de la comida, y el relleno suele ser de ragú, guisantes y queso mozzarella, o jamón cortado en cubitos y queso. Pruébalo en el primer sitio en el que lo veas, no importa en qué parte de Italia estés, lo vas a amar.

Ossobuco

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El plato típico de Milán por excelencia, el Ossobuco es el mejor ejemplo de cocina italiana elaborada. Esta preparación se cocina lentamente y puede tardar hasta tres horas en estar lista, pero eso da como resultado una carne tan deliciosa y tierna que hace que la espera haya valido completamente la pena.

En esencia, se trata de piezas de jarrete de ternera que se cocinan junto a vino tinto o blanco, verduras, ajo y otras especias. La mejor parte es saborear el delicioso tuétano, de hecho, de ahí viene su nombre, ya que Ossobuco significa “hueso hueco”.

Tienes que ir a comerlo en Al Cantinone, en Milán, acompañado de un untuoso risotto alla milanese o una rica polenta. No te arrepentirás.

Panna Cotta

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Si hablamos de postres italianos debemos empezar con la panna cotta, que en español significa “crema cocida” y está hecha a base de crema, leche, azúcar, vainilla y un poco de gelatina para espesar y mantener su forma.

Típica de la región del Piamonte, se suele servir acompañada de frutas frescas, coulis de frutos rojos o jarabe de chocolate o caramelo. Su sabor y su cremosidad te dejarán sin palabras.

L’Acino y Solferino, en Turín, destacan por sus panna cottas. ¡Luego no digas que no te lo dijimos!

Tiramisú

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Originario de la región del Véneto, el tiramisú debe su nombre a sus supuestos efectos afrodisíacos. Consiste en capas de galletas Savoiardi, bañadas en café y Marsala (un vino de licor), cubiertas con crema de mascarpone, huevos y azúcar, y una sutil pizca de cacao como toque final.

El secreto de este postre típico italiano, cuya creación se estima fue en la década de 1960, es la calidad de los ingredientes, para así lograr ese contraste de sabores que es simplemente espectacular. ¿El mejor? Indudablemente el de I Tre Mercanti, en Venecia. ¡Tienen incluso de sabores!

Gelato

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El rey de los postres italianos, ese no podría ser otro sino el gelato. Con tantos sabores, presentaciones y gelaterias en cada esquina, se convertirá en la mejor parte de tu viaje a Italia.

Aunque mucha gente supone que gelato es el equivalente italiano del helado occidental, si le preguntas a un italiano, no estaría de acuerdo. El gelato, en realidad, se prepara con saborizantes naturales y menores cantidades de grasa, agua y aire, lo que lo hace mucho más sabroso y dulce.

Conseguir un buen gelato en Italia no es difícil, pero si quieres probar uno que realmente supere tus expectativas, ese es el de Giolitti, en la capital italiana.

Pizza, la comida más típica de Italia

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No podíamos dejar por fuera la pizza, inevitable si hablamos de gastronomía italiana. La pizza es el símbolo nacional y el alimento que representa a Italia en el mundo. Incluso, fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2017.

La romana y la napolitana son sus principales variantes, pero esta última, originaria de Nápoles, se roba todos los paladares. La distinguirás por su masa tierna y delgada, pero con bordes altos, que lleva 24 horas de fermentación y se cocina en un horno de leña por no más de 90 segundos.

Si estás de paso por Roma tienes que probar las de Piccolo Buco, pero, si quieres vivir la experiencia completa e ir hasta Nápoles, las de Gino e Toto Sorbillo son una apuesta segura.

Pasta

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Finalmente, cuando de la comida más típica de Italia se trata, la pasta no se queda atrás. Es el ejemplo perfecto de la belleza de la sencillez: la simple combinación de huevos, harina, agua, aceite de oliva y sal nos da un aproximado de 400 estilos de pasta, ¿puedes creer que existan tantas?

La pasta es ampliamente consumida en toda la geografía italiana, y una de sus variantes más populares, especialmente en la capital, es la pasta a la carbonara. Esta auténtica joya culinaria se prepara con nada más que guanciale, huevo, queso pecorino y pimienta negra recién molida.

Y si nos preguntas, una de las mejores pastas a la carbonara se sirve en la Trattoria Luzzi, un lugar bastante recomendado donde comer barato en Roma.

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